03 de novembre, 2008

Astor Piazzolla, un filón inagotable


El grupo de cámara andaluz Versus Ensemble, con la colaboración del cantautor granadino Enrique Moratalla y del poeta Horacio Ferrer, presenta mañana martes en Luz de Gas su particular revisión de la música de Astor Piazzolla, un gigante que desconcertó en su tiempo (sobre todo a los amantes de las etiquetas y a otros supuestos puristas) y cuya influencia ha crecido con los años hasta invadir todos los posibles géneros musicales más allá del tango.
Ferrer fue amigo y estrecho colaborador del compositor argentino, y para él escribió numerosas letras, entre las que destacan María de Buenos Aires, Chiquilín de Bachín y la Balada para un loco. En una entrevista concedida a Juan Puchades y publicada el pasado sábado en el suplemento cultural Babelia, el poeta del que se dijo que escribía "letras locas" hizo una curiosa y borgiana reflexión sobre su oficio: "Uno hace lo que puede, en eso Borges tenía razón. Yo no hago lo que quiero, hago lo que puedo, no puedo escribir de otra manera. Estoy cautivo de eso."
Este experto en tango, que publicó en 1970 la obra El libro del tango, tres volúmenes imprescindibles sobre esta música de raíz, conoció al Versus Ensemble en el Festival de Tango de Granada. De este encuentro ha salido el disco que ahora presentan en España, en el que tocan la música del compositor argentino sustituyendo su icónico bandoneón por los saxos alto y soprano. "Piazzolla era tan extraordinario tocando el bandoneón que nunca se imaginó que se pudiera tocar su música sin el bandoneón, pero hay varios instrumentos que tienen una tímbrica semejante, y el saxo es el que más se parece", señala Ferrer en la citada entrevista, que puede leerse completa en http://www.elpais.com/articulo/arte/Horacio/Ferrer/relee/Astor/Piazzolla/elpepuculbab/20081101elpbabart_5/Tes
La cita es mañana martes, a las 21.00 horas, en Luz de Gas.

1 comentari:

Elena ha dit...

El concierto empezó con tres piezas de Astor Piazzolla interpretados por el quinteto Versus Ensemble que me pusieron la piel de gallina e hicieron que me temblara el corazón. Pero el recital no había hecho más que empezar. Apareció en escena, entonces, Horacio Ferrer, para el que no tengo palabras. Solamente emociones. Esa voz tan profunda y tan uruguaya recitando "María de Buenos Aires" -"ahora que es la hora"-, acompañada por la guitarra de Vicente Coves, introdujo en la sala un duende tanguero que se coló en los corazones de todos los asistentes. Y cuando parecía que el concierto ya no podía ser más emotivo, apareció la fuerza musical de Enrique Moratalla, que terminó de raptarme el habla.

Observé al público. Los ojos cristalinos. Las miradas agradecidas. La emoción se hizo música y poesía esta noche en Luz de Gas. ¡Gracias, maestros!